Mi Socio

Glosario

Conceptos de seguros,
explicados fácil.

La primera vez que ves una cotización, parece otro idioma. Aquí están las palabras que más se repiten, explicadas sin jerga. Si te queda una duda, un WhatsApp y lo platicamos.

Prima

La prima es lo que pagas por tu seguro.

Puede pagarse de forma anual, semestral, trimestral, mensual, quincenal o semanal, según el tipo de póliza y la aseguradora. En muchos seguros, cuando pagas en parcialidades, puede existir un pequeño recargo por fraccionar el pago.

Ejemplo: Si tu Seguro de Gastos Médicos Mayores cuesta $24,000 al año, esa es tu prima anual. Si lo pagas mensualmente, probablemente pagarás un poco más al final del año por el recargo de pago fraccionado.

Suma asegurada

La suma asegurada es el monto máximo que la aseguradora puede pagar, según lo establecido en la póliza.

En algunos seguros aplica por evento, en otros por año y en otros por toda la vida de la póliza. Por eso es muy importante revisar cómo está definida.

Ejemplo: Gastos Médicos Mayores: si tienes una suma asegurada de $5,000,000 y una cirugía cuesta $300,000, estás dentro del límite. Pero si tu suma fuera de $200,000 y la cirugía cuesta $300,000, la diferencia saldría de tu bolsillo.

Ejemplo: Vida: si contratas un seguro de Vida con suma asegurada de $2,000,000, en caso de fallecimiento tus beneficiarios recibirían esa cantidad, siempre que se cumplan las condiciones de la póliza.

Deducible

El deducible es la primera parte del gasto que te corresponde pagar cuando usas el seguro.

En Gastos Médicos Mayores normalmente se paga por cada enfermedad o accidente cubierto. Una vez que el gasto rebasa el deducible, la aseguradora empieza a participar conforme a las condiciones de la póliza.

Mientras más alto sea el deducible, normalmente la prima será más baja — y al revés.

Ejemplo: Tu póliza tiene un deducible de $20,000 y tienes una cirugía de $200,000. Primero pagas los $20,000 de deducible; sobre el resto se calcula el coaseguro, si aplica.

Coaseguro

El coaseguro es el porcentaje que te corresponde pagar después de descontar el deducible. No se calcula sobre el total del hospital, sino sobre el monto que queda después del deducible.

Muchas pólizas tienen un tope de coaseguro (o coaseguro máximo): aunque el gasto sea muy alto, tu participación por coaseguro no pasará de cierta cantidad.

Ejemplo: Cirugía: $200,000 · Deducible: $20,000 · Monto restante: $180,000 · Coaseguro: 10%. Tu participación sería de $20,000 (deducible) + $18,000 (coaseguro) = $38,000 aproximadamente. La aseguradora pagaría el resto (~$162,000), siempre conforme a la póliza.

Preexistencia

Una preexistencia es una enfermedad, padecimiento, lesión, síntoma o condición que ya existía antes de contratar el seguro.

No importa si ya tenías un diagnóstico formal o no: si había síntomas, tratamientos, estudios, medicamentos o antecedentes médicos antes de contratar, la aseguradora puede considerarlo preexistente.

Las preexistencias pueden ser:

  • Excluidas.
  • Aceptadas con condiciones especiales.
  • Cubiertas después de cierto tiempo, si la póliza lo permite.
  • Rechazadas por la aseguradora, según el caso.

Ejemplo: Si una persona ya tiene diabetes antes de contratar un Seguro de Gastos Médicos Mayores, esa condición puede quedar excluida o sujeta a condiciones especiales. Por eso es tan importante contratar cuando estás sano, no cuando ya existe una enfermedad.

Periodo de espera

El periodo de espera es el tiempo que debe pasar desde que inicia la póliza para que ciertas coberturas puedan utilizarse.

No todas las coberturas aplican desde el primer día. Algunas enfermedades, tratamientos o beneficios necesitan que pase cierto tiempo. Puede aplicar en casos como:

  • Maternidad o parto.
  • Padecimientos ginecológicos (miomas, quistes ováricos, endometriosis).
  • Nariz y garganta (amígdalas, adenoides, tabique nasal, sinusitis).
  • Hernias (inguinal, umbilical o de disco).
  • Columna (problemas lumbares o cervicales).
  • Rodilla y articulaciones, sobre todo cuando requieren cirugía.
  • Várices.
  • Hemorroides, fístulas o padecimientos anorrectales.
  • Cataratas u otros padecimientos oftalmológicos.
  • Vesícula biliar.
  • Próstata.
  • Padecimientos congénitos.

Ejemplo: Si una póliza tiene periodo de espera de 10 meses para maternidad, deben cumplirse las condiciones de tiempo de la aseguradora para que ese beneficio aplique. No basta con tener la póliza activa; también importa desde cuándo inició el embarazo y qué marca la póliza.

Vigencia

La vigencia es el periodo durante el cual tu póliza está activa. Normalmente es de un año y se renueva cada año.

Es muy importante no dejar vencer la póliza: si se pierde la continuidad, también puedes perder beneficios importantes como antigüedad, reconocimiento de periodos de espera o condiciones previamente aceptadas.

Ejemplo: Si tu póliza inicia vigencia el 10 de mayo de 2026, estará vigente hasta el 10 de mayo de 2027.

Antigüedad

La antigüedad es el tiempo continuo que llevas asegurado en una póliza de Gastos Médicos Mayores.

Con el tiempo, la póliza va generando derechos y beneficios: cumplimiento de periodos de espera, reconocimiento de ciertos padecimientos y conservación de condiciones previamente aceptadas. Es como el historial que has construido con tu seguro.

Por eso no conviene cancelar, dejar vencer o cambiar de aseguradora —ni siquiera de plan dentro de la misma compañía— sin analizarlo bien, porque podrías perder beneficios ya ganados.

Existe el derecho a conservar tu antigüedad si te quedas sin póliza vigente, siempre que no rebases los 30 días: en ese plazo puedes cambiar de aseguradora o, si saliste de una colectividad, contratar una individual.

Ejemplo: Si una persona tiene 8 años de antigüedad, ya cumplió varios periodos de espera y tiene un historial reconocido. Si se cambia de aseguradora sin revisar condiciones, algunos padecimientos podrían considerarse preexistentes o volver a quedar sujetos a periodos de espera.

Ejemplo: Un empleado que sale de una colectividad el 2 de junio de 2026 tiene hasta el 2 de julio de 2026 para contratar una nueva póliza y conservar su antigüedad.

Reclamo o siniestro

Un reclamo o siniestro es el momento en que usas tu seguro porque ocurrió algo cubierto por la póliza.

En seguros, el término técnico más común sigue siendo siniestro, pero muchas personas lo entienden mejor como reclamo, reclamación o solicitud de pago. En pocas palabras: es cuando necesitas que la aseguradora responda.

  • Gastos Médicos Mayores: una hospitalización, cirugía o tratamiento cubierto.
  • Auto: un choque, robo o daño.
  • Daños: incendio, robo, inundación o afectación al inmueble o negocio.
  • Vida: el fallecimiento del asegurado.
Cláusula

Una cláusula es cada una de las condiciones escritas en tu póliza. La póliza es un contrato, y las cláusulas explican qué cubre, qué no, cómo se usa, en qué casos aplica y qué obligaciones tienen la aseguradora y el asegurado.

Las cláusulas más importantes son:

  • Coberturas.
  • Exclusiones.
  • Deducible.
  • Coaseguro.
  • Periodos de espera.
  • Procedimiento para reclamar.
  • Renovación.
  • Cancelación.
  • Obligaciones del asegurado.

Leer las cláusulas importantes evita sorpresas cuando más necesitas usar el seguro.

Exclusiones

Las exclusiones son todo aquello que la póliza no cubre. Es una de las partes más importantes del contrato, porque ahí se explica en qué casos la aseguradora no pagará.

Algunas exclusiones son generales (actos intencionales, autolesiones, participación en actos delictivos). Otras dependen del tipo de seguro, del plan o de la aseguradora. Por ejemplo:

  • Enfermedades preexistentes no declaradas o no aceptadas.
  • Deportes o actividades de alto riesgo.
  • Tratamientos estéticos.
  • Ciertos medicamentos o terapias no cubiertas.
  • Padecimientos que no cumplen con los periodos de espera.

Las exclusiones no significan que la póliza sea mala. Significan que hay que saber exactamente qué estás contratando antes de necesitarlo.

En resumen

Un seguro no se entiende solo por el precio. Para saber si una póliza realmente te conviene, revisa:

  • Cuánto pagas.
  • Cuánto te cubre.
  • Cuánto pagarías tú en caso de usarla.
  • Qué no cubre.
  • Qué periodos de espera tiene.
  • Qué antigüedad estás construyendo.
  • Cómo funciona el proceso de reclamo.

La mejor póliza no siempre es la más barata. Es la que entiendes, puedes pagar y realmente te protege cuando la necesitas.

¿Te leemos tu póliza?

¿Quieres que te expliquemos
tu póliza actual en español?

Mándanos un WhatsApp con tu carátula y te la leemos contigo. Sin compromiso, sin papeleos, sin letra chiquita.