5 cosas que tu aseguradora no te dice de tu póliza de GMM
Letra chiquita que a la mayoría de los clientes nunca se la explican bien. Lo que necesitas saber antes de contratar — o renovar — un Gastos Médicos Mayores.
Por Equipo MSS
Llevamos 20+ años cotizando GMM. Si algo aprendimos es que la mayoría de la gente firma su póliza sin entender lo que está firmando. No es por flojos: es porque las pólizas vienen redactadas en un español que parece traducido del latín.
Acá van 5 cosas que casi nunca te explican y que vas a querer saber antes de la próxima renovación.
1. El “coaseguro” no es lo mismo que el “deducible”
Son dos cosas distintas y los dos te tocan a ti.
- El deducible es la cantidad fija que pagas al inicio de cada evento. Digamos $30,000. Hasta que no llegues a ese monto, la aseguradora no entra.
- El coaseguro es un porcentaje (típicamente 10%) que tú pagas de todo lo demás después del deducible, hasta cierto tope.
Ejemplo real: tienes una cirugía de $300,000. Deducible $30,000, coaseguro 10% con tope de $50,000.
- Tú pagas: $30,000 + 10% de $270,000 = $30,000 + $27,000 = $57,000.
- La aseguradora paga: $243,000.
Si nadie te explicó esto antes, no estás solo. Es el tema #1 que aclaramos con clientes nuevos.
2. Las preexistencias son para siempre — pero hay una excepción
Si te diagnosticaron diabetes, hipertensión, o cualquier condición antes de contratar tu póliza, la aseguradora la excluye. Y esa exclusión te sigue para siempre, aunque renueves 20 años.
La excepción: muchas pólizas tienen un periodo (típicamente 2 años) tras el cual algunas preexistencias pasan a estar cubiertas automáticamente. Esto se llama periodo de espera. Está en tu contrato, en letra chiquita.
No todas las aseguradoras lo manejan igual. Cuando cotizamos, comparamos justamente esto.
3. “Red de hospitales” no es lo mismo en todas las pólizas
Hay 3 niveles típicos:
- Premier o Plus: Hospital ABC, Médica Sur, Ángeles, Español. Lo más caro y lo más cómodo.
- Especial o Premium: hospitales privados medianos.
- Básica: hospitales privados económicos o sanatorios.
Una póliza “barata” suele ser de red básica. Si te internas en ABC con esa póliza, te van a cobrar la diferencia a ti. A veces la diferencia es de cientos de miles.
Lo importante no es “qué hospital quiero usar” sino “qué hospital usaría mi médico de cabecera el día que pase algo”.
4. La suma asegurada se “consume” — y eso importa
Tu póliza tiene una suma asegurada anual (ej. $5 millones). Si en un solo evento agotas $4 millones, solo te quedan $1 millón para el resto del año.
Algunas pólizas se “restablecen” automáticamente; otras no. Algunas tienen una suma “agregada” que se va resetando cada año, otras una suma “vitalicia” que se acaba para siempre.
Si manejas una enfermedad crónica o un tratamiento largo (oncología, por ejemplo), este detalle puede ser la diferencia entre estar protegido o quedar a la mitad.
5. Renovar con la misma aseguradora siempre te conviene
Cada vez que cambias de aseguradora, tus preexistencias se reinician. Lo que antes ya estaba cubierto vuelve a quedar excluido. Y los periodos de espera empiezan de cero.
Cambiar a media carrera puede ahorrarte $5,000 al año pero te puede costar cientos de miles el día que necesites usar el seguro.
Por eso nuestra regla es: antes de cambiarte de aseguradora, llámanos. Muchas veces hay opciones dentro de la misma para ajustar la prima sin perder antigüedad.
¿Por qué te conviene tener un broker independiente?
Una aseguradora tiene un solo interés: venderte su producto. Un broker independiente tiene un solo interés: que sigas siendo cliente el próximo año (y los siguientes 20). Por eso te decimos lo que a ti te conviene, no lo que a una aseguradora le conviene.
Si vas a cotizar o renovar, mándanos un WhatsApp con tu situación y te ayudamos sin compromiso. Es lo que hemos hecho desde 2005, una conversación a la vez.